Conectando los puntos

“You can’t connect the dots looking forward; you can only connect them looking backwards. So you have to trust that the dots will somehow connect in your future.” - Steve Jobs. Stanford commencement speech, June 2005.

Esta semana, Cisco Costa Rica, está celebrando los 20 años de presencia en el país. Una historia marcada por el impulso en la Transformación Digital de Costa Rica. Y una historia que me ha marcado tanto personal como profesionalmente.

Hoy en día soy el Gerente General de Altus, una empresa costarricense de más de 100 colaboradores que se ha destacado como uno de los aliados de Cisco más innovadores en la región, siendo galardonados por 2 años consecutivos como el mejor canal de Cisco en soluciones innovadoras para toda latinoamérica. Sin embargo, en el 2001, nada de esto hubiera tenido sentido.

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En ese año era estudiante del último semestre en la carrera de Ingeniería en Electrónica del TEC y no sabía siquiera de la existencia de Cisco. Mi mundo giraba alrededor de circuitos electrónicos y de tratar de ingresar a laborar en Intel. Pero en ese último semestre, dos puntos empezaron a marcar mi historia, realicé la práctica de graduación en la misma empresa que Rafael Campos y fui invitado a capacitarme para convertirme en instructor de la Cisco Networking Academy del TEC. La academia me permitió conocer el mundo de Cisco y Rafael el mundo del emprendedurismo.

Durante ese semestre, además de realizar nuestra práctica de graduación, Rafael y yo, junto con otros compañeros, esbozamos lo que podríamos llamar “Altus Alpha”. No teníamos muy claro a qué nos íbamos a dedicar, pero sí que queríamos formar una empresa. Y no lo tuvimos claro hasta que uno de los compañeros bajó las escaleras del segundo piso de la empresa donde realizamos la práctica. Él venía de reunirse con el CEO y nos dijo: “maes, ya se que vamos a hacer. Vamos a dar servicios sobre Cisco”. El CEO de la empresa se había enterado que éramos instructores en la academia de Cisco y nos pidió apoyo en un proyecto de interconexión de los sistemas que le vendían al ICE. Y ese fue nuestro primer cliente y nuestras primeras implementaciones nos llevaron por todo el país instalando routers 1600 con interfaces ISDN.

Poco tiempo después se incorporó a la empresa Jose Bogarín, mi hermano, a la que podríamos llamar “Altus Beta”. Y otro de los puntos empezó a conectarse. Probablemente todas las sesiones de videojuegos en Sega y los pleitos correspondientes nos prepararon para trabajar juntos. Y su aporte ha sido invaluable en la empresa. Sin él, seguiríamos siendo un canal más de Cisco, luchando por diferenciarnos de los demás. Con él somos uno de los canales más innovadores en la región.

Pero para llegar a eso faltaban puntos por conectar o lecciones por aprender. Una de las más duras fue ver desaparecer a “Altus Beta”. Después de 5 años de esfuerzos, tuvimos que hacer un “Router# reload” de la empresa e iniciar de cero. A veces decimos que iniciar en negativo, pues tuvimos que recuperar el tiempo perdido. Sin embargo, conectando los puntos, iniciamos de nuevo con Altus y con grandes lecciones, de esas que se aprenden a la brava y que ningún curso te enseña.

Hoy en día, a la luz de la celebración de los 20 años de Cisco en Costa Rica, me da pie para repasar los 10 años de Altus, la actual, la que siempre visualizamos Rafael, Jose y yo, y que logramos construir después de varios años de prueba y error. Me da pie para pensar lo que ha cambiado en estos 20 años de Cisco y en estos 10 años de Altus. Mucho… o nada, depende de como se mire.

Mucho, porque al inicio, como ingenieros de redes, nos enfocábamos en la conectividad. El lograr que un sistema en Limón se conectara por ISDN o Frame-Relay a San José y se ejecutaran procesos en tiempo real, era lo suficientemente novedoso como para formar una empresa alrededor de estos servicios. Y las discusiones giraban alrededor de protocolos de enrutamiento, estándares de conectividad WLAN y servicios de VoIP. Nuestros aliados eran los departamentos de TI y nos sentíamos cómodos jugando en las capas de Red e Internet del modelo TCP/IP. Jamás subir a la capa de aplicaciones pues esos eran nuestros enemigos, los que siempre culpaban a la red cuando su aplicación estaba lenta.

Pero tuvimos que evolucionar. Llegó a nuestras manos el artículo de Marc Andreessen, “Why Software Is Eating the World” y, conectando los puntos, representó un punto de inflexión que nos abrió la mente. El mundo estaba cambiando, la red en sí misma ya no era suficiente. Seguía siendo relevante y siempre lo seguirá siendo, solo que ya no era suficiente. Las empresas dieron por sentada que la red funcionaba bien, pero demandaban beneficios adicionales sobre esas inversiones.

Y así empezamos o más bien, así nos lanzamos a un mundo desconocido, migrando de ingenieros de redes a ingenieros de software. Migrando de configurar equipos a desarrollar nuestras propias apps. Migrando de transitar por la ruta hacia la irrelevancia a transitar por la ruta de la innovación. Y el punto a conectar es claro, el más claro de todos, Cisco Live 2014 y específicamente DevNet.

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La historia la conocen, Cisco la dio a conocer al mundo. “It was me and a couple of rebels” dijo Susie Wee en referencia a cómo iniciaron DevNet. Y esos rebeldes nos guiaron, pusieron en nuestras manos recursos invaluables como Learning Labs y Sandboxes, nos dieron a conocer sus APIs y nos acogieron como uno más del equipo. “There’s no place like home” y estábamos en casa. Tardamos en llegar, pero estábamos en casa. Y empezamos a visualizar un cambio en la industria, un cambio doloroso pero en la dirección correcta. Un cambio que incrementó nuestro respeto hacia Cisco, pues mover un barco de ese tamaño no es fácil, pero lo están logrando.

Sin embargo, a pesar de todos estos cambios, hay algo que siempre se mantuvo invariable. La pasión por hacer las cosas bien, por innovar y por trascender, siguen intactas. Y no hablo solo de Altus, hablo de Cisco. No somos empresas que venden candelas, somos empresas de iluminación. El bombillo o cualquier otro cambio en la industria no nos vuelve irrelevantes, nos fortalece y nos brinda la oportunidad de probarnos una vez más y salir victoriosos.

Y no puedo más que estar agradecido por las “vueltas de la vida”, por haber iniciado en este mundo de Cisco que forjó mi futuro y el de mi familia. Y por haber conocido a tantas personas de Cisco que siempre han tenido la mejor disposición de ayudarnos, de darnos un consejo y de guiarnos para afinar lo que hoy en día somos en Altus.

Muchas gracias Cisco, siempre estaré agradecido y muchas felicidades por estos 20 años en Costa Rica.